viernes, 21 de noviembre de 2008

¡100 puntos!


¡Sí que se rajaron los changos! Para ser la primera vez, ¡100 puntos! 152 propuestas se presentaron al Concurso Jovencracia, échale el ojo a la democracia, que con los quivos locos y los sesos (entiéndase como buena iniciativa) del PADEM y el PNUD terminó la semana pasada.

Antes de la premiación, en la que incluso hubo un concierto de nuestros artistas de la canción oficial, los 15 grupos ganadores se reunieron y reflexionaron sobre la mentada incorporación de los jóvenes en las políticas públicas, en los debates políticos y en la profundización (esta palabrita siempre me ha sonado a discurso de los que sabemos) de la democracia.

Hay conciencia, hay conciencia, eso es lo bueno. A los changos ya no nos pueden engatuzar de discurso; sabemos diferenciar claramente qué es bueno o no para la democracia.

De la experiencia, rescato que la democracia sería distinta y mejor con la participación de los jóvenes. Aunque puede sonar a perorata, si no hay oportunidades la cosa se jode, los espacios se cierran y al diablo las buenas intenciones.

Sin embargo, esa oportunidad tenemos que encontrarla nosotros. Hay que hacer de nuestro país más productivo, con mucha comunicación, con inclusión, con desarrollo integral e igualdad de derechos y deberes. (Por sí acaso, esto no me lo inventé, lo dijeron los changos en último taller de La Paz, donde se hizo acuerdos para poner en marcha las propuestas ganadoras).

Entonces, ¿en qué quedamos? En seguir con esta cuestión, en hacer de la democracia una jovencracia... un gobierno de jóvenes, desde la escuela hasta la universidad, en la misma sociedad. ¿Cachan? Claro, cómo que no, tenemos el foquito siempre encendido.

Así que ya no ya más pretextos para que nos sigan excluyendo. Nosotros podemos, ¿nove?

Gracias a todos, y al PADEM y el PNUD por promoverme políticamente (risas y sonrisas). ¡Hasta el próximo Jovencracia!

¡Ah! Sigan escribiendo, podemos seguir chateando o charlando por este blog.

Un abrazo,

Chicho