viernes, 10 de octubre de 2008

¿Cachan esto de las autonomías?

Voy a comenzar esto recordando (bueno, es un decir, yo no había nacido entonces; soy chango) que este 10 de octubre los bolivianos recordamos 26 años de democracia. En 1982, nuestros viejos liberaron al país de las últimas dictaduras.

Un cacho me pongo a pensar acerca de qué hubiera sido de nosotros si eso no pasaba. Ni escribir esto habríamos podido. ¿Nove?

Aí está el valor de la democracia. Escribir lo que pensamos, hacer lo que sentimos o vivir sin temores a que por hablar de más nos estén encarcelando o exiliando. Eso les pasó a muchos bolivianos, que ahora viven en Chile, Venezuela o Suecia.

Pero no es hora de lamentos; hay que seguir adelante y mejorar nuestra democracia. Y una forma de mejorar la democracia es hacer realidad las autonomías, las autonomías auténticas.

Es un cacho jodido entender esto de las autonomías. Bueno, yo sé algo a mi modo. Es la capacidad de autogobernarse a sí mismo, no depender de otros, pero bajo las reglas del sentido común.


Y si queremos un concepto más rebuscado o político, buscamos en la web y encontramos que autonomía proviene del griego auto (“uno mismo”) y nomos (“norma”). Es decir, es “la capacidad de tomar decisiones sin ayuda de otro”.

Autonomías. Tienen las personas, las asociaciones o los pueblos. En el caso que hablamos, nos interesan las autonomías de los pueblos, ¡de la gente!

¿Se acuerdan? Por casi un mes, los prefectos y el Gobierno, además de representantes municipales e indígenas, se juntaron en Cocha para llegar a un acuerdo en la joda que vive el país.

No paso naranjas… Pero, bueno, si bien no firmaron nada estos cuates, por lo menos dijeron que en el país habrá tres tipos de autonomías, todas con capacidad legislativa (hacer leyes para su territorio), administrativa (recaudar, recibir y manejar su dinero) y ejecutiva (desarrollar sus propios proyectos).

Es decir, habrá autonomía departamental, municipal e indígena.

Lo que falta es ponerse pilas y hacerlo realidad. Ahora, le toca al famoso y adorado Congreso Nacional definir esos pactos iniciales antes de tener una nueva Constitución Política del Estado.

Eso da para un montón de tiempo. Pero, al final, habrá un referéndum para decirle sí o no al nuevo texto constitucional. Mientras, tenemos tiempito para conocer más sobre ese documento de full importancia.

PD. A ver, los propongo darle una chequeadita al comentario de nuestro amigo Javier Vera (La Paz: Es cierto, los políticos deberían pensar como chango para hacer bien las cosas.

No hay comentarios: