miércoles, 3 de septiembre de 2008

Pacto fiscal, ¡Ups! ¿Qué es eso?


¡Qué tal, muchachos! De nuevo yo con ustedes…

Hace unos días de seguro escucharon decir a Evo Morales la frase “pacto fiscal”. Antes, los alcaldes habían propuesto algo parecido.

Pacto fiscal, mmm.... Suena a consenso por dinero. Es como ponerse de acuerdo para manejar dinero o distribuir la plata. Y si lo ha dicho el Presi en medio de esta joda por el IDH, se trata de eso.

Por un buen cacho se escuchó hablar del tema, pero luego desapareció de la tele, la radio y los periódicos. Ahora los políticos están en otra, hablando de si van a haber o no esas cinco elecciones en diciembre (¿han escuchado lo que dijo la Corte Electoral?).

Cómo cambia la cosa, ¿no? De un día para otro, chau pacto fiscal y métale a jorobar con otras cuestiones.

Pero yo no me quedé ahí. Entiendo que se trata de un gran consenso nacional sobre de dónde sacar dinero, qué hacer con él y cómo distribuirlo entre el Gobierno, las prefecturas y las alcaldías para beneficio de la sociedad.

Pero, más adelantado todavía, me puse a charlar con Vladimir Amelier, de la GTZ, que es un capo para este asunto. Él dice que el tema es muy complejo, pero que se resume en la necesidad de buscar acuerdos de largo plazo entre todos, autoridades, políticos, organizaciones y sociedad.

La cosa no es sólo hablar de los recursos que tiene el Estado. Tarde o temprano los hidrocarburos o los minerales se van a acabar y no habrá dinero que distribuirse entre las regiones o los ciudadanos, como ahora pasa con el IDH, las regalías o la Renta Dignidad y el Bono Juancito Pinto.

Entonces, hay que ver cómo aportamos, nosotros los ciudadanos, para que el Estado nos atienda con obras, salud o educación. No se trata de joder y joder reclamando atención si ni siquiera pagamos impuestos. ¿Nove?

No se hagan, que no les cae. Hay que hacer del país autosostenible y no estar pendiente de si sube o no el precio del petróleo en el mundo. ¿Y si baja? Cae el IDH y estamos jodidos todos.

El Vladi dice que el pacto fiscal es un proceso laaaaargo, que puede comenzar con enseñar a la gente sobre cultura tributaria (eso quiere decir ser conscientes de pagar impuestos) y a los políticos y autoridades decirles que se pongan de acuerdo para darle un uso equitativo a ese dinero para beneficio de los municipios, las regiones y el Estado.

¿Cierto? Hablando así se entiende la gente, y eso se llama diálogo.

¿Acaso nuestra democracia no necesita de pactos y diálogo? ¡Claro, pues!

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