jueves, 25 de septiembre de 2008

Todos somos mayorías y minorías


Creo que la política está full en el país, aunque estas jodas de los conflictos me tienen preocupado. Pero tengo un cacho de esperanza de que las cosas pueden cambiar; la cuestión es que los más más del Gobierno y la llamada “media luna” se pongan las pilas y comiencen a entenderse.

Mejor dicho: mayorías y minorías tienen que convivir nomás, no les queda otra. Así son las reglas democráticas.

Como ya cachamos, las mayorías en el país están representadas por las fuerzas políticas que ganaron una elección nacional, departamental o municipal. Y las minorías, son, pues, las que perdieron.

Los ganadores siempre tienen mayoría en el Congreso Nacional o los concejos municipales. En el caso de las prefecturas, son los que están en la silla más "bonita".

A ver, ¿qué dicen las reglas? Según el Código Electoral, el principio del sufragio o la votación garantiza los derechos de las mayorías y minorías.

Yo entiendo que, como ganadores de las elecciones, el Presidente, el Prefecto y el Alcalde tienen derecho a gobernar con su plan, con sus iniciativas y sus proyectos, pero tomando en cuenta a las minorías. No tienen que manejar el Estado como les de la gana, sino pensando en todos, en mayorías y minorías.

En el otro lado, las minorías no pueden imponerse a las mayorías. Si quieren que sus propuestas sean tomadas en cuenta por las mayorías, tienen que charlar, pues, convencer democráticamente. Para eso es el diálogo.

Cuando no sabemos darnos lugar, las cosas no funcionan, todos perdemos. Por eso surgen conflictos, bloqueos, cortes de energía y hasta enfrentamientos.

A ver, ¿qué podemos hacer para que las cosas funcionen bien? ¿Tú qué piensas? ¿O estoy pajareando?

martes, 23 de septiembre de 2008

Dale una chequeadita, es nuestro video


¿Qué tal, cómo van? ¿Chequearon nuestro video oficial en el You Tube? Bueno, no es de peli, pero es un intento por hacer algo con iniciativas propias y sin mucho quivo, con una camarita casera y un loco y una cuatita que se animaron a cantar, como si lo estuvieran en un gran estudio.

Como la idea del Jovencracia no es necesariamente hacer videos ni canciones, la cuestión es rescatar nuestra capacidad de hacer algo en política. Y si el video sirve para promover la cultura de paz, la democracia o el ejercicio de la libertad de expresión, ¡bienvenido!

Lo que pasa es que, para surgir, hay que usar el cerebro, y el concurso se trata de eso. Hagamos ferias, foros, debates o campañas por la democracia, el sistema político o la participación de los jóvenes en las decisiones políticas. Un sin fin de ideas.

Métanle sus propuestas, todavía hay tiempo. El plazo se cierra el 18 de octubre. Échenle el ojo a la democracia.

lunes, 15 de septiembre de 2008

Jovencracia amplía el plazo


Cuates, estamos de malas y buenas.

De malas, porque la situación del país no cambia y, al contrario, nos ha dejado con un nudo en la garganta (creo que más que eso) por la muerte de compatriotas en Pando. Eso ha obligado a los organizadores del Concurso Jovencracia, échale el ojo a la democracia a ampliar el plazo de presentación de propuestas.

De buenas, porque habrá más tiempo para trabajar las iniciativas entre los grupos de jóvenes, organizaciones políticas o universitarios. Ahora, el plazo se cierra el 18 de octubre.

¿Se acuerdan, sí? El concurso está dirigido a cuates entre 16 y 25 años de edad, especialmente del área urbana del país.

Ya saben, amigos, que el concurso busca incorporar a los jóvenes en las decisiones políticas de la comunidad o del país. La cosa es contribuir con la profundización (eso dicen los políticos) de la democracia y promover el ejercicio político, la libertad de expresión, la pluralidad, la equidad o la tolerancia.

¿Captan? La idea es que puedan proponer ferias educativas, campañas comunicacionales, foros u otros eventos.

Hay que darse tiempito para reunirse con el grupo y presentar una propuesta. Hay buenos quivos como premio.

No se olviden, el nuevo plazo vence el 18 de octubre. Mayor información en la línea gratuita 800-10-6677 y hablar con Alberto Vilar, mi cuate, un buen tipo.

miércoles, 10 de septiembre de 2008

Pst, ¿podemos charlar? Necesitamos paz


Grave, jarabe, está la joda, ¿no? Los bloqueos, las amenazas y la toma de instituciones… ¿Y el diálogo? Ni por si acaso; nada todavía, pura palabrería entre los líderes políticos y cívicos, ¡todo parece una verdadera chafa!

A ver, pues, hasta cuándo aguantamos. ¡Hasta cuándo, pues! (¡Qué bien ha pegado esa frase!)

Pero, más allá de esperar que esta historia termine, tengo una pensadera de saber cómo sería la cosa si no existieran esas jodas entre políticos. Seguro que andaríamos mejor, sin miedo de viajar al sur del país ni encontrarse con que el gas se hizo gas.

De por sí, creo que el conflicto no es malo. ¿O sí? ¿Qué piensas vos?

Yo digo que no es malo porque en algún momento ayuda a deschapar las carencias, las necesidades, las demandas o los problemas. La cuestión es que ese conflicto no termine en violencia. Ése es un extremo.

Eso me dijeron el otro día el doc Waldo Albarracín y doña Anita Romero de Campero. ¿Se acuerdan de ellos? Eran, pues, mediadores de los problemas que habían antes; me refiero al año 2003, cuando la joda se sentía más que todo en La Paz.

La cosa es tolerar y aceptar la opinión de otros. No porque uno piense diferente va a ser raleado, despreciado o pateado. Todos tenemos derechos a, por ejemplo, cruzar la calle sin que el chofer nos grite o nos toque bocina como si fuéramos ganado. Claro, hay que cumplir también las reglas.

No porque estemos en democracia vamos a abusar de ella. La democracia permite una chula convivencia entre los ciudadanos.

Y si hay conflicto, la cosa se resuelve hablando. Así es la cultura de paz, que es la suma de valores, comportamientos y actitudes que rechazan la violencia como solución a los problemas.

¿Practicamos la cultura de paz? ¿Si un cuate se cruza en el camino del auto el chofer le recuerda amablemente el error? ¿Te responde con respeto la caserita a la que sólo le preguntas el precio? Si al caminar alguien te empuja, ¿le dices “cabrón, fíjate por dónde andas” o “amigo, anda con cuidado”?

A ver, hazte una autoevaluación y me cuentas después.

miércoles, 3 de septiembre de 2008

Pacto fiscal, ¡Ups! ¿Qué es eso?


¡Qué tal, muchachos! De nuevo yo con ustedes…

Hace unos días de seguro escucharon decir a Evo Morales la frase “pacto fiscal”. Antes, los alcaldes habían propuesto algo parecido.

Pacto fiscal, mmm.... Suena a consenso por dinero. Es como ponerse de acuerdo para manejar dinero o distribuir la plata. Y si lo ha dicho el Presi en medio de esta joda por el IDH, se trata de eso.

Por un buen cacho se escuchó hablar del tema, pero luego desapareció de la tele, la radio y los periódicos. Ahora los políticos están en otra, hablando de si van a haber o no esas cinco elecciones en diciembre (¿han escuchado lo que dijo la Corte Electoral?).

Cómo cambia la cosa, ¿no? De un día para otro, chau pacto fiscal y métale a jorobar con otras cuestiones.

Pero yo no me quedé ahí. Entiendo que se trata de un gran consenso nacional sobre de dónde sacar dinero, qué hacer con él y cómo distribuirlo entre el Gobierno, las prefecturas y las alcaldías para beneficio de la sociedad.

Pero, más adelantado todavía, me puse a charlar con Vladimir Amelier, de la GTZ, que es un capo para este asunto. Él dice que el tema es muy complejo, pero que se resume en la necesidad de buscar acuerdos de largo plazo entre todos, autoridades, políticos, organizaciones y sociedad.

La cosa no es sólo hablar de los recursos que tiene el Estado. Tarde o temprano los hidrocarburos o los minerales se van a acabar y no habrá dinero que distribuirse entre las regiones o los ciudadanos, como ahora pasa con el IDH, las regalías o la Renta Dignidad y el Bono Juancito Pinto.

Entonces, hay que ver cómo aportamos, nosotros los ciudadanos, para que el Estado nos atienda con obras, salud o educación. No se trata de joder y joder reclamando atención si ni siquiera pagamos impuestos. ¿Nove?

No se hagan, que no les cae. Hay que hacer del país autosostenible y no estar pendiente de si sube o no el precio del petróleo en el mundo. ¿Y si baja? Cae el IDH y estamos jodidos todos.

El Vladi dice que el pacto fiscal es un proceso laaaaargo, que puede comenzar con enseñar a la gente sobre cultura tributaria (eso quiere decir ser conscientes de pagar impuestos) y a los políticos y autoridades decirles que se pongan de acuerdo para darle un uso equitativo a ese dinero para beneficio de los municipios, las regiones y el Estado.

¿Cierto? Hablando así se entiende la gente, y eso se llama diálogo.

¿Acaso nuestra democracia no necesita de pactos y diálogo? ¡Claro, pues!

lunes, 1 de septiembre de 2008

A ver, participen del Jovencracia


¡Pucha, que le están metiendo bien estos changos! Revisando mi mail, la lista de cuates participantes del Jovencracia va creciendo. Se nota que los chicos estaban inhibidos y querían echarle el ojo a la democracia.

El otro día, un cuate me dijo que estaba emplumado con la política, aunque en su bronca también decía que él podía hacer algo. Le dije que le casque nomás, por ahí le surte una buena idea y su propuesta puede ser realidad.

Y así, empezamos a hablar del referéndum revocatorio, la protesta de los cívicos de la —dizque— “media luna” y el decreto para cinco elecciones en diciembre. En la discusión salieron algunas cositas. Por ejemplo, él quiere abrir una “escuela de gobierno”, en la que se enseñe a los muchachos de su barrio sobre qué es el Estado, cómo funciona y qué se puede hacer desde el sistema político y la sociedad por el país.

¡Ahhh!! A propósito, le conté que en Copacabana un grupo de changos de cole promueve el ejercicio de la democracia desde la infancia. Los más chicos aprenden cómo votar o cómo recuperar los valores de este sistema. ¡Su centro de estudiantes se ha elegido como si fueran el Gobierno y el Congreso Nacional!

¿Acaso no podemos pensar en serio en ideas nuevas para fomentar el diálogo, la tolerancia, la reciprocidad, el respeto de las leyes, el derecho pensar diferente o la libertad de organización? Claro que sí, desde ch’itis y pelados somos capaces de sembrar una cultura de paz.

Como dice la convocatoria, el Concurso Jovencracia, échale un ojo a la democracia está dirigido a apoyar la elaboración y ejecución de iniciativas, como ferias educativas, campañas comunicacionales, foros debate, eventos culturales y otras actividades, para la formulación de propuestas de normativa dirigidas a fortalecer la práctica de principios democráticos tales como la pluralidad, la libertad de expresión, la equidad, la solidaridad, la tolerancia en las organizaciones de representación democrática (partidos políticos, agrupaciones ciudadanas, organizaciones sociales, juveniles, los sindicatos o juntas vecinales).

Anímate, aún hay tiempo. Las inscripciones están vigentes hasta el 30 de septiembre en oficinas del PADEM y el PNUD. Puedes ganarte buen quivo junto con tu grupo y, claro, ¡mucha experiencia política!

Dale una guachada a la convocatoria. Aquí va el link: http://www.padem.org.bo/documentos/jovencracia.pdf

Los espero,

Chicho Cabezas